Los anteojos violetas: enseñar a nuestras hijas a decir NO

Hay una forma distinta de mirar el mundo.
No para verlo todo negro.
No para pensar que todos los hombres son iguales.
No para enseñarles a nuestras hijas a vivir con miedo.
Sino para poder reconocer aquello que durante mucho tiempo aprendimos a naturalizar.
Porque el patriarcado no solamente se sostiene con grandes discursos.
También aparece en pequeñas frases:
"Sé buena."
"No seas tan difícil."
"No hagas enojar."
"Dale una oportunidad."
"Los hombres son así."
"¿Qué te cuesta?"
Y entre tantas pequeñas renuncias podemos enseñar, sin darnos cuenta, algo peligroso:
que ser querida es más importante que estar cómoda.
Por eso enseñar a nuestras hijas a decir NO es muchísimo más que enseñarles una palabra.
Es enseñarles que su cuerpo les pertenece.
Que pueden cambiar de opinión.
Que no tienen que aceptar un beso, un abrazo, una relación, una propuesta o una situación solamente para agradar.
Que pueden irse.
Que pueden poner un límite aunque alguien se enoje.
Que no necesitan construir una explicación perfecta para justificar un NO.
Enseñarles a preguntarse:
“¿Esto es lo que yo quiero?”
Y si la respuesta es no, que tengan la libertad, la fuerza y la confianza para decirlo.
Sin culpa.
Sin miedo.
Sin pedir permiso.
Porque una hija que aprende a decir NO también aprende algo enorme: su vida le pertenece.
🌹 Inspira con Rosa Clavero



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